Como muchs estamos en esto y muchs tb sospechamos de lo que hacemos, llevamos tiempo atendiendo a esto de “qué es y qué no es innovación”. Que en realidad es qué nos parece que supone un cambio transcendente y mejor, y qué es un discurso adaptado a las prácticas que ya no nos sirven.

Uno se va en verano y se le calman las rabias. Porque  todo lo que se cuece fuera se enciende con el fuego interno o como decía Iñi el otro día, “uno puede ser espejo o reflejo”. Vamos, que si nos afecta es por algo.

Pero llega septiembre y vuelven las células del cuerpo a encontrarse en lo cotidiano. Y un día, la necesidad de dedicarle tiempo a esto se vuelve impaciente cuando en unas jornadas de innovación educativa pasamos las horas escuchando historias sobre proyectos escolares.

1.- ya vale de hablar sólo de escuela cuando se convoca para hablar de innovación educativa.

2.- hay muchos viejos temores y poderes aprendiendose de carrerilla un discurso que luego adaptan para justificar sus viejas prácticas. Cómo puede una “educación adaptada a las necesidades de cada persona” seguir con un curriculum que dice que tenemos tods que aprender quienes fueron los etruscos?

3.- podríamos entender lo innovador como aquello que supone un cambio sustancial para ese grupo de personas o estructura, aunqeu para otrs sea agua pasada o algo más que trillado.

4.- ofrecer extraescolares para reforzar el curriculum, por muy divertidas que estas sean, no ses innovador. Aprender la tabla de multiplicar con una canción no es innovador. Hacer yoga en un escuela en la que luego no tengo tiempo para comer a mi ritmo  no es innovador. O si J)

Total, que para no pensar solos, hemos pedido a un grupo de la facultad de educación de Leioa, del grado de Educación Social, que dedique un tiempo a pensar esto con nosotrs. Ya os contaremos.

Os la intervención final de Sabin Azua, que equilibra la mañana con un “final feliz”. Buen día.