“Irakasle edo hezitzailearen askatasun eremua handitu. Hezkuntza, gelatik eraldatzen”

Gure askatasun perimetroa ezagututa eta gure erantzukizuna aitortzean, benekotasunean eroso sentitu eta ikasleekin dugun erlazioak aldatzeko aukerak, ezustean agertzen zaizkigu. Miren Alañak eskeintzen duen ikastaro honetan, komunikazio eta erlazio estiloak hausnartu eta tresna edo ikuspuntu berriak eraikitzeko aukera izango duzue. Zein da gelan dudan lekua? hori da nahi, behar eta izan dezakedan lekua? beste modu batean izan eta egin nahi badut.. ze aukera eskeintzen dizkit hezkuntzasistemak-eskolak? Eta haratago, ze aukera ditut nik? Zelan hartzen ditut haurrak, nerabeak, gazteak.. nire gelan sartzen direnean? nondik eraikitzen ditugu gure erlazioak?

Jarraian irakur dezakezue Mirenek bidalitako testua eta, Ikastaroari (MET) buruz informazio gehiago nahi baduzue, hemen bere webgunea: www.hazibilbao.com

 

Para hacer algo diferente.

Miren Alaña vuelve a ofrecer un curso para Educadores en Laboragunea. Hablamos muchas veces con ella, de lo dificil que es, para las maestras y los maestros, encontrar un resquicio donde sentir que “se pueden hacer las cosas de manera diferente”. Un lugar donde sentirse bien, satisfechas, con la tarea y la responsabilidad educativa. Y es que a veces, el entorno es tan hostil que, parece que no podemos hacer nada.

Copiamos aquí el texto que Miren ha enviado sobre estas y otras cosas. Para recordarnos que si que podemos hacer algo diferente.

 

Pensando, reflexionando, buscando cómo llegar a las maestras y maestros, cómo conectar con ellxs para poder facilitarles unas herramientas que considero claves para que, independientemente de sus circunstancias, puedan hacer una diferencia positiva en el aula con sus alumnas y alumnos. Unas herramientas que no se adquieren y ponen en práctica de manera mecánica, sino que requieren de un trabajo personal, una toma de conciencia sobre uno mismo, sobre mis creencias, mi conducta, mi lenguaje… Darme cuenta de todo aquello que me guía en el día a día de manera inconsciente. Cuestionarme para después poder elegir ya conscientemente con qué me quedo y qué no me aporta, para liberarme de ello y lograr así una coherencia entre lo que pienso, quiero, siento y hago. Como decía Claudio Naranjo, “No podemos tener una sociedad sana si no está compuesta por individuos conscientes. Las crisis del mundo no son más que crisis de consciencia” porque “Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo. El sistema tiene miedo de que la gente tome consciencia de su vida”.

Hay cada vez más maestras y maestros concienciados que quieren hacer las cosas de otra manera pero el sistema, el centro se lo impide. No ven facilidades, no tienen apoyos… Y nos quedamos ahí muchas veces, en lo que no podemos hacer, en lo que no está en nuestra mano.

Sin embargo, hay muchas cosas que podemos hacer, que sí están en nuestra área de influencia, y desde ahí podemos marcar una diferencia y conseguir poco a poco ampliar esa área.

Hablo de valores, de emociones, de necesidades. Porque un cambio en la sociedad viene por humanizar la educación. Y en las nuevas pedagogías se habla de respeto al niño, de atender sus necesidades, de atender sus emociones, de libertad, democracia… pero realmente ¿somos modelos para ellos? Creemos en otra educación pero, ¿cómo actuamos con el que piensa diferente, con quien no comparte nuestra manera de pensar y de hacer?, ¿le escuchamos, tratamos de entenderle o le juzgamos y tratamos de convencerle? Ahí empieza el respeto y sólo desde aceptar al que piensa diferente y encontrar puntos de encuentro, mirando más allá al otro, sólo de ahí vamos a acercarnos y vamos a poder cambiar las cosas.

 

Asumir que hay una oportunidad para cambiar. Esa es tu alternativa.

 

Y a pesar de que nuestro día a día en las aulas no es como nos gustaría y tenemos que actuar según unas directrices, sí podemos ser maestras y maestros que escuchan, que ayudan a sus alumnas y alumnos a gestionar sus emociones a la vez que aprenden a gestionar las propias, que no imponen sus necesidades por encima de las de los demás, que en caso de conflictos buscan la manera de solucionarlos en la que todas las partes sean tenidas en cuenta a la hora de buscar una solución, que son modelo, ejemplo, personas humanas que también se equivocan y no tienen miedo de reconocerlo, personas humildes y honestas que priorizan las relaciones, las emociones, los valores, por encima de todo. Porque la metodología es secundaria cuando te sientes escuchado, tenido en cuenta, cuanto tus necesidades son tan importantes como las del otro, a pesar de que no siempre puedas conseguir lo que quieres o cuanto quieres. Pero te acercas al otro con humildad, con honestidad, compartiendo tus emociones y necesidades y entre todos se busca la manera de hacer esa diferencia positiva que por pequeña que sea hace que el día a día sea diferente.

Adquirir esos recursos y transmitirlos con el ejemplo, para que las alumnas y alumnos también puedan integrarlos en su vida es un tesoro y una manera de transformar tanto la educación como la sociedad, desde la escucha y el respeto a las diferencias.

“Poco a poco se fueron despojando del falso ropaje con que las había vestido la escuela normal, dulcificaron su voz y la mirada, y se sentaron entre los niños para conversar con ellos y para escucharlos conversar” Olga y Leticia Cossettini.

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